En un comunicado divulgado en esta capital, el Ministerio de Relaciones Exteriores remarcó que las decisiones sobre el futuro político de la nación competen exclusivamente a su pueblo, mediante el ejercicio libre, soberano y democrático de su derecho al voto.
“Cualquier pronunciamiento o acción de actores extranjeros orientado a favorecer o perjudicar candidaturas, partidos o proyectos políticos constituye una inadmisible injerencia en el devenir democrático que ha signado la historia de Colombia”, enfatizó el texto.
Por otra parte, subrayó que el proceso electoral debe desarrollarse en un ambiente ajeno a toda interferencia externa que pretenda socavar el Estado de derecho, afecte la debida imparcialidad o erosione la confianza ciudadana.
La legitimidad de los resultados electorales, enfatizó la Cancillería, depende exclusivamente de la voluntad expresada por los ciudadanos colombianos en el marco de las instituciones democráticas establecidas por la Constitución y la ley.
El pronunciamiento también reafirmó el compromiso con el Estado de derecho en los planos nacional e internacional, la defensa de la democracia y el respeto a la independencia de las instituciones electorales, y la plena observancia del principio de igualdad soberana de los Estados, plasmado en la Carta de las Naciones Unidas.
En ese sentido, recordó que la promoción de relaciones amistosas entre las naciones exige abstenerse de cualquier conducta que pueda interpretarse como una intervención en procesos políticos internos.
Por último, pidió a los actores internacionales a obrar con prudencia y responsabilidad en el marco del desarrollo de las elecciones presidenciales en curso, en concordancia con el derecho internacional y, en particular, con los principios de autodeterminación de los pueblos, la igualdad soberana de los Estados y la no intervención en asuntos internos.
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