Como un relámpago en los últimos 50 metros, Gery, de apenas 20 años, emergió entre la tensión acumulada para detener el cronómetro en 3:51:13 horas y sellar uno de los triunfos más resonantes de su joven temporada.
La neerlandesa Lucinda Brand (Lidl-Trek) y la italiana Chantal Pegolo (Isolmant-Premac-Vittoria) completaron el podio con el mismo tiempo, en un desenlace donde la persecución llegó tarde y desordenada.
Esta carrera, marcada por la incertidumbre y la vigilancia entre favoritas, encontró su punto de quiebre cuando Gery lanzó una ofensiva precisa que aprovechó la indecisión de los equipos de velocistas y el pulso contenido de las aspirantes a la general.
El movimiento de la francesa rompió la inercia del pelotón y, aunque el margen nunca fue amplio, sí resultó suficiente para resistir hasta la línea de meta y frustrar las aspiraciones de quienes aguardaban un embalaje más convencional.
En el grupo delantero también se mantuvieron la canadiense Alison Jackson y la italiana Elisa Longo Borghini (UAE Team ADQ), siempre activa y protagonista en una jornada de alta exigencia táctica.
Mientras tanto, la neerlandesa Anna van der Breggen (SD Worx-Protime) defendió con solvencia la maglia rosa y conservó el liderato general con acumulado de 23:40:36 horas, un minuto por delante de su compatriota Demi Vollering (FDJ-SUEZ) y a 1:24 de la alemana Antonia Niedermaier (Canyon SRAM).
Con la etapa reina en el horizonte inmediato, el Giro se mantiene en equilibrio inestable, donde cualquier grieta puede alterar el dominio de Van der Breggen.
La octava fracción, entre Rívoli y Sestriere sobre 101 kilómetros de montaña, asoma como el escenario decisivo donde la carrera podría encontrar su desenlace definitivo.
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