En una jornada final tejida con nervio y cálculo, Vollering transformó la montaña en escenario de asalto, desarmó la vigilancia de sus rivales y selló una remontada que la vistió de rosa en el último suspiro.
La italiana Elisa Longo Borghini (UAE-ADQ) se llevó la etapa decisiva con un sprint en grupo reducido, mientras la alemana Antonia Niedermaier (Canyon-SRAM) tensó la general hasta el límite y llegó a ser líder virtual en el fragor de la batalla.
Vollering, campeona europea y figura de pulso frío, lanzó su ataque a 39 kilómetros de meta, primero seleccionó el grupo, luego persiguió a la escapada y finalmente impuso una superioridad que convirtió segundos en destino.
La neerlandesa cerró la carrera con tiempo acumulado de 29:54:19 horas, 30 segundos por delante de Niedermaier y a 1:37 de Van der Breggen, víctima otra vez de una última etapa que le negó la consagración.
Van der Breggen (SD Worx-ProTime), absorbida por el marcaje y sorprendida por los movimientos lejanos, vio desmoronarse su ventaja mientras el Giro cambiaba de manos en cada curva de la ascensión final.
Con tres triunfos parciales y el maillot azul de la montaña, Vollering completó una obra total y entró en el selecto círculo de ciclistas capaces de conquistar las tres Grandes Vueltas.
El Giro, que pareció decidido en los detalles mínimos, terminó siendo un relato de audacia donde Vollering escribió la última línea con un ataque que ya pertenece a la memoria de la carrera.
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