El pasado 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, la Asamblea por un Mar Libre de Petroleras se concentró en Plaza Independencia de esta capital y entregó al Ministerio de Ambiente 60 mil rúbricas al respecto.
En abril último medios uruguayos difundieron la confirmación de la petrolera estatal ANCAP sobre perforaciones exploratorias offshore para 2027.
Juliana Orihuela, integrante de la Asamblea, consultada por el medio digital La Red 21, señaló que no sería el primer pozo a perforar, tal y como han repetido otras publicaciones.
En 2016 Uruguay ya hizo su primer pozo ultraprofundo, el Pozo Raya, que dio como resultado un petróleo no comercial y fue decretado seco.
Hubo otros dos previos. Este vendría a ser, en orden, el cuarto pozo exploratorio en la región, adujo.
El núcleo de la denuncia de la Asamblea se centra en el método de exploración sísmica.
Las bombas de estruendo de aire comprimido se disparan en lapsos de entre 6 y 10 segundos, interfiriendo la comunicación de todas las especies”, detalló Orihuela.
Las consecuencias documentadas incluyen rupturas en los aparatos auditivos de cetáceos y peces, desplazamiento forzado de poblaciones enteras y muerte de organismos sésiles, aquellos que carecen de movilidad y quedan expuestos a la onda expansiva, apuntó.
“En solo 60 días de sísmica se reportaron más de 400 encuentros y avistamientos de fauna afectada por la misma empresa y por el Estado”, señaló.
Un antecedente judicial respalda la preocupación. En 2016, la actividad pesquera nacional demandó al Estado tras reportar una merma del 40 por ciento en las capturas luego de las exploraciones.
Ahora el Ministerio de Ambiente puso en vigencia una serie de medidas de regulación de la actividad exploratoria a favor de la seguridad de la fauna marina, pero no satisfacen a los colectivos ambientalistas.
Esos grupos buscan sumar más firmas, mientras esperan que la Corte Electoral se pronuncie sobre la admisibilidad del recurso judicial presentado en febrero de este año. oda/ool





