La Defensa Civil del sur del Líbano informó que seis personas fallecieron en un ataque contra la localidad de Tayr Debba, en el distrito de Tiro, mientras la Agencia Nacional de Noticias libanesa reportó la muerte de otras dos personas en un bombardeo sobre Siddiqin, en la misma región.
Otras dos víctimas mortales se registraron cuando un dron israelí impactó un automóvil en la entrada occidental de la localidad de Doueir.
Los ataques alcanzaron además las localidades de Ansariyeh y Bnaafoul, en el distrito de Zahrani; Deir Qanoun al-Nahr, Tayr Debba y Kfardounine, en el distrito de Tiro; así como Nabatieh al-Fawqa y otros puntos del sur del país.
Fuentes locales informaron de una intensa ofensiva aérea sobre Majdal Zoun, donde se registraron ocho bombardeos consecutivos, mientras Kfar Rumman fue blanco de ataques aéreos y fuego de artillería durante la madrugada.
También se reportaron bombardeos sobre Ghassaniyeh y Ansariyeh, en el distrito de Sidón, así como ataques con drones contra Rihan, en Jezzine, y disparos de artillería sobre Sajd, Mahmoudiya y Qasiba.
Paralelamente, el ejército israelí emitió nuevas advertencias de evacuación para varias localidades del sur del país.
Los residentes de Ansariyeh fueron instados a abandonar la zona y dirigirse al norte del río Zahrani, mientras órdenes similares fueron emitidas para Ghassaniyeh y Houmine al-Fawqa, cuyos habitantes recibieron instrucciones de alejarse al menos un kilómetro de sus viviendas.
El portavoz del ejército israelí, Avichai Adraee, afirmó que las advertencias precedían a operaciones contra objetivos vinculados a Hezbolá y aseguró que las fuerzas israelíes atacaron en las últimas horas plataformas de lanzamiento de cohetes, combatientes e infraestructura del movimiento libanés en Tiro y otras áreas del sur.
Por su parte, Hezbolá anunció ataques con misiles contra concentraciones de tropas y vehículos israelíes en las inmediaciones de Yahmar al-Shaqif y aseguró haber lanzado drones contra instalaciones militares israelíes en Dibil.
La nueva escalada ocurre pese al alto el fuego anunciado recientemente entre Líbano e Israel, con mediación de Estados Unidos, que contempla el cese de las hostilidades y la retirada de los combatientes de Hezbolá del sur del río Litani.
Sin embargo, los enfrentamientos y bombardeos continúan en diversas zonas del sur libanés, mientras las autoridades de Beirut avanzan en un plan para reforzar el control estatal sobre las armas en el país.
Según cifras oficiales libanesas, las operaciones militares israelíes iniciadas el 2 de marzo han provocado miles de muertos y heridos, además del desplazamiento de más de un millón de personas, en una de las mayores crisis humanitarias registradas en el país en las últimas décadas.
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