Casi 20 ediciones y 80 años tuvieron que transcurrir para que la Copa del Mundo llegara a África, y la fiesta no defraudó para nada, con un gran colorido hasta el 11 de julio de ese año, con la final en el estadio Soccer City de Johannesburgo.
Curiosamente, Sudáfrica ganó en la votación para convertirse en sede a Egipto y Marruecos, dos de las grandes potencias del continente, que sin embargo no lograron clasificarse.
Sin embargo, en el torneo los anfitriones quedaron eliminados en la ronda inicial por primera vez en la historia.
Los 64 partidos se disputaron en 10 estadios, de los cuales la mitad eran nuevos, y varias selecciones regresaron tras muchos años de ausencia en citas del orbe, como la República Popular Democrática de Corea (RPDC), que no participaba desde 1966.
La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) logró que sus cinco equipos avanzaran a la segunda ronda, con solo una derrota en 15 partidos jugados.
El título en definitiva se lo llevó España tras vencer en tiempo extra a Países Bajos, para convertirse en el primer equipo europeo capaz de coronarse jugando fuera del Viejo Continente.
La coronación española estuvo marcada por una defensa de lujo, pues terminó siendo el plantel campeón con menos goles anotados en la historia, apenas ocho en siete partidos.
Como curiosidad extradeportiva quedó el poder adivinatorio de un pulpo llamado Paul, que acertó todos los resultados de los partidos en los que jugó Alemania, además de la final.
Ya el cefalópodo había ganado notoriedad al pronosticar con acierto durante la Eurocopa 2008, moviéndose entre dos contenedores idénticos con comida: uno de ellos con la bandera de Alemania y el otro con la bandera del equipo oponente.
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