Por Jorge Petinaud Martínez
Corresponsal jefe en Bolivia
“Vamos a hacer en nuestra sede una pequeña taquería dentro de la embajada; tuvimos que acotar esta invitación muchísimo por la situación que hoy se vive en La Paz con dificultades para el traslado”, dijo el diplomático a esta agencia de noticias.
No obstante, añadió Sosa, “esperamos que los amigos que lleguen se sientan como en una taquería en un barrio de México, esperando la ceremonia de inauguración, que será a las 13:00 hora de Bolivia, y después a las 15:00 junto con quienes nos acompañen presenciaremos en una gran pantalla el juego contra Sudáfrica, en el cual esperamos que gane México”.
Deseó el embajador que todo el mundo disfrute este mes y medio de fútbol en armonía, con alegría y que sea un lapso en que el planeta se una por un balón.
Informó que la embajada con mucho entusiasmo inició hace algunos meses la promoción del Mundial en Bolivia con la exposición fotográfica La Pelota Vuelve a Casa, que incluía imágenes de las tres ciudades y los estadios que serán sede de la primera fase de la competición.
“Para México es muy importante este acontecimiento -subrayó Sosa-, en que se proyecta a un México que siempre ha tenido fortaleza económica y es un país de 140 millones de habitantes viviendo en su territorio, y unos 40 que residen en el exterior, fundamentalmente en Estados Unidos”.
Al respecto agregó que por ese motivo los partidos de más allá del Río Bravo provocarán en muchos connacionales la sensación de localía.
Insistió en que para esta fecha de la inauguración el colectivo de la embajada desea lograr una sinergia con otros colegas diplomáticos invitados para vivir juntos la jornada inaugural.
Recordó que el estadio Azteca, ahora rebautizado temporalmente como Estadio Ciudad de México, es el primer recinto de su tipo que se erige como sede de la inauguración de tres mundiales (1970, 1986 y ahora).
“Yo diría que cuatro, porque tuvimos un mundial femenino en la década de 1970, aunque en aquella época no se difundía la presencia de las féminas en este deporte como en la actualidad”, comentó.
En relación con este mundial, Sosa indicó que, “más allá de que nos guste el fútbol o no, es innegable que se trata de un evento que ocupa la atención y la mirada internacional”.
Respecto a la actualidad global, deseó que el mundo vea este acontecimiento con optimismo, que capte la esencia del deporte, con su mensaje de que, a través de esta actividad, de la cultura y de compartir este momento confraternicen selecciones e idiosincrasias diversas en favor de la convivencia pacífica.
“Que sea como en un partido de fútbol, 90 minutos que al margen del resultado nos unifiquen”, enfatizó el diplomático.
Al referirse a su país como sede, elogió que una de las características de la idiosincrasia mexicana es ser un país de desarrollo, de cultura, de historia misma porque sus pobladores creen en la convivencia, en la paz, en la cooperación, más que en la confrontación y el amedrentamiento a los vecinos o al mundo en general.
Opinó que el hecho de que el Mundial sea un evento con estas características y que México sea una de las sedes aporta un doble mensaje, por encima de los análisis, que muchas veces tienden a dividir, más que a unir.
“Sin embargo -reflexionó el embajador-, tenemos ahora un mundial que se da en Norteamérica entre Canadá, Estados Unidos y México, países que, como todo el mundo conoce, tenemos diferencias en algunos asuntos de política internacional, pero son más fuertes las cuestiones que nos unen”.
“En tal sentido, este mundial también significa que la vecindad finalmente nos lleva a convivir, y qué mejor que hacerlo con acontecimientos como esta Copa del Mundo, que procura ser una fiesta”, concluyó Sosa Cuevas.
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