La ciudad despertó con la memoria ardiendo de una remontada imposible, 29 puntos abajo convertidos en fe, en latido compartido, en una rebelión deportiva que dejó a los Knicks a una victoria de su primer título desde 1973.
En una noche que rozó lo mítico, OG Anunoby selló el 107-106 con un toque salvador a 1,2 segundos del final tras el fallo de Jalen Brunson, quien sostuvo la reacción con 36 puntos y el pulso firme de un capitán en tormenta.
El partido mutó de pesadilla a epopeya cuando San Antonio, dominante hasta el descanso con ventaja de 27 y puntería inicial de 11 triples en 16 intentos, se desmoronó en la segunda mitad ante una defensa neoyorquina que lo limitó a 30 puntos tras el intermedio.
Ni los 24 puntos y 13 rebotes de Victor Wembanyama, las ventajas que llegaron a 29 ni la historia en contra —sin remontadas similares en finales desde registros modernos— pudieron contener a unos Knicks que jugaron con memoria de derrota y vocación de milagro.
El Madison Square Garden fue caldera y coro, con aficionados aferrados a la incredulidad que se volvió certeza, mientras la serie gira 3-1 y se traslada a San Antonio el sábado para un quinto duelo que ya respira a capítulo decisivo.
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