Las declaraciones fueron realizadas durante un encuentro en el Palacio Presidencial de Baabda con una delegación de la Fundación Cultura y Libertad, encabezada por el exministro Ibrahim Najjar, según informó la Presidencia libanesa.
Aoun afirmó que las autoridades libanesas están decididas a continuar el proceso negociador hasta alcanzar resultados que beneficien al país y reiteró que la decisión fue adoptada con plena convicción y en defensa de los intereses nacionales.
El mandatario expresó el respaldo de Líbano a la causa palestina, aunque subrayó que ello no debe producirse a expensas de la estabilidad y los intereses del Estado libanés, que, según dijo, ha asumido elevados costos derivados de los conflictos regionales.
Asimismo, precisó que Beirut condiciona cualquier avance hacia la paz al cumplimiento de varias demandas, entre ellas la retirada de las fuerzas israelíes de los territorios ocupados, el cese de las operaciones militares, el despliegue del ejército libanés y el regreso de los desplazados y prisioneros.
Aoun indicó que esta posición fue transmitida al presidente estadounidense, Donald Trump, y destacó que Washington ha expresado su respaldo a la soberanía y la integridad territorial del Líbano dentro de sus fronteras reconocidas internacionalmente.
El jefe de Estado sostuvo que las negociaciones constituyen la única alternativa frente a la violencia y las consecuencias de la guerra, al tiempo que destacó el apoyo árabe, europeo y estadounidense al proceso, pese a las dificultades que enfrenta.
«Nuestra opción sigue siendo el Estado, porque es el que protege a todos los libaneses», afirmó el mandatario, quien insistió en la necesidad de fortalecer las instituciones estatales.
Líbano e Israel han celebrado varias rondas de negociaciones con mediación de Estados Unidos y está prevista una nueva sesión para la semana que comienza el 22 de junio.
Las conversaciones tienen lugar en un contexto marcado por la persistencia de los ataques israelíes contra territorio libanés, a pesar del alto el fuego vigente, y por los esfuerzos del Gobierno de Beirut para consolidar el control estatal sobre las armas en el país.
En este sentido, el secretario general de Hezbolá, Naim Qassem, manifestó recientemente su rechazo a los resultados del proceso negociador y advirtió que el desarme de la organización representaría una amenaza para la seguridad del Líbano, mientras el Ejecutivo mantiene su política de centralizar el monopolio de las armas bajo la autoridad del Estado.
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