“El objetivo para nosotros es que se sostenga el tratado, que creemos que en eso no va a haber problema, y que los aranceles que hoy tenemos de acero, aluminio y vehículos, pues obviamente puedan disminuir”, aseveró la jefa del Ejecutivo.
Las declaraciones de la mandataria ocurren el mismo día en que representantes de México y Estados Unidos comenzaron en Washington la segunda ronda de conversaciones formales sobre el acuerdo, integrado también por Canadá.
Agregó que al país vecino le interesa la existencia de más reglas de origen, es decir, que toda la cadena de valor relacionada con un producto (por ejemplo, un vehículo), se produzca más en la región y no provenga de otras áreas.
“Ellos insisten mucho en que se fabrique en Estados Unidos. Obviamente, nosotros decimos que no solo sea Estados Unidos, sino que sea la región. Justamente por eso es un tratado de libre comercio”, refirió al considerar que estos cuatro días de diálogos serán muy importantes.
El encuentro, en el cual el equipo mexicano estará encabezado por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, tendrá lugar desde este lunes y hasta el próximo jueves.
Durante la primera ronda, realizada a finales de mayo, las delegaciones avanzaron en una agenda orientada a fortalecer la competitividad de la región y revisaron temas prioritarios, como reglas de origen del sector automotriz, acero y aluminio, y la seguridad económica del área.
En respuesta a una pregunta sobre comentarios de su homólogo norteamericano, Donald Trump, Sheinbaum reiteró el jueves su postura a favor del mantenimiento del T-MEC, al recordar que beneficia a las tres partes.
Un día antes el mandatario de la vecina nación amagó con no renovar el acuerdo, una amenaza recurrente desde el inicio en enero de 2025 del gobierno del republicano, quien aplicó a nivel internacional una cuestionada política arancelaria.
Sheinbaum recordó que el precio de los vehículos en Estados Unidos, un elemento tomado en cuenta para determinar la inflación en el territorio norteño, aumentó de manera muy significativa, lo cual se atribuye a la aplicación de gravámenes a muchos países, incluido México.
“Entonces, ¿cómo se beneficia Estados Unidos o el pueblo de Estados Unidos (del T-MEC)? Pues si baja el precio, si se mantiene como estaba el tratado o mejores condiciones, obviamente va a bajar el precio de los vehículos. Pero como los vehículos, hay muchos otros productos”, ilustró la mandataria.
Señaló que esto es parte de los argumentos del equipo de negociación coordinado por Ebrard en la revisión en marcha: los beneficios del tratado para Washington y la fortaleza que otorga el T-MEC a América del Norte frente a otras regiones.
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