Decenas de personas se van reuniendo frente a una pantalla gigante instalada en la explanada de la Intendencia de Montevideo, y lo mismo ocurre en otros espacios públicos en otras localidades del país.
La última madrugada, con hasta -5 grados centígrados, y la continuación del día más frío de la presente temporada invernal, parece no mellar la calentura que la Copa provoca en todo el país.
“No nos corre ni el frío”, dijo a Prensa Latina un uruguayo que vestía la camiseta de la celeste, entusiasmado además por el histórico empate que le arrancó Cabo Verde a España, rivales de Uruguay en el grupo H.
Reportes de prensa desde Fray Bentos y Salto, al norte, confirman que la movida se expresa con reuniones masivas, citas en bares y familias frente al televisor.
No pocos comercios decidieron cerrar más temprano para que empleados y patrones sigan el partido inaugural de la charrúa, que en cotejos de apertura tiene récord negativo de 1-8 en los últimos registros.
Eso no es óbice para que el ambiente futbolero gane temperatura y el meteorólogo estrella de la televisión, Nubel Cisneros, iniciara su parte de la tarde con la frase: “Hoy todos celestes”.
Así se expresa con la proliferación de banderas nacionales que adornan fachadas y flamean en vehículos que transitan por esta capital.
A esta hora, en los medios de comunicación y a nivel de calle nadie apuesta a una derrota ante el rival saudita.
Los únicos diferendos resultan las apuestas de cómo será la victoria charrúa y quiénes serán los que marcarán los goles de la vencida en el estadio de Miami, donde será el encuentro.
Así era el ambiente que constató este corresponsal en un recorrido por barrios de la ciudad, donde los comerciantes hacían su día vendiendo banderas y camisetas de la celeste.
“Soy celeste”, es también el eslogan en la intendencia de Montevideo, donde comenzó un toque de los tambores del candombe, en la antesala del Uruguay-Arabia Saudita.
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