El empleo de la camiseta que caracteriza al equipo tricolor se volvió un motivo de tensión añadido al pulso protagonizado por los candidatos presidenciales, tras el esfuerzo del ultraderechista Abelardo De la Espriella de cobijar a todos sus seguidores con ese emblema, modificado por él con alusiones a su campaña como el lema “Firmes por la patria” y la imagen de un tigre, felino con cuyo nombre se apoda.
Iván Cepeda, el candidato progresista, denunció, tras la primera vuelta electoral, el intento de convertir el atuendo con el que debe poder identificarse toda la ciudadanía en una “prenda distintiva” de la campaña electoral de su contrincante.
“La Selección Colombia es de todos los colombianos. Su camiseta es un símbolo nacional, y tiene restricciones comerciales y políticas. Su uso con fines electorales, particulares e ideológicos, es un acto claramente oportunista, cuyos efectos jurídicos se debe examinar”, escribió en un mensaje dirigido a la Federación Nacional de Fútbol.
No quedó en una queja la observación que llegó más tarde hasta los tribunales.
La jueza Aura Luz Forero, del Juzgado 120 Penal Municipal con Función de Conocimiento de Bogotá, prohibió a De la Espriella usar la camiseta en actividades de campaña, redes sociales, medios de comunicación y demás espacios de difusión relacionados con el proceso electoral.
De acuerdo con la orden emitida, portar la prenda en actos proselitistas genera una identificación de la selección con una candidatura específica, en tanto menoscaba la neutralidad que debería rodear a los emblemas con los que deben sentirse identificados todos los ciudadanos.
Ese argumento, sin embargo, no resultó de peso para la juez del 62 Penal del Circuito con Función de Conocimiento de Bogotá, que revocó pocos días después la medida cautelar antes impuesta.
Los seguidores de Iván Cepeda, por su parte, buscaron por sus propios medios reivindicar la pluralidad del símbolo.
En un evento organizado en la cancha del Club Ferroviario de Puente Aranda de esta capital, el representante del Pacto Histórico recibió el respaldo de 32 barras y 18 colectivos de equipos del fútbol profesional de cara a la segunda vuelta presidencial.
En el encuentro, Cepeda y su fórmula vicepresidencial, Aída Quilcué, recibieron la camiseta de la Selección Colombia.
“Señor De la Espriella, vengo aquí hoy, rodeado de la juventud, del barrismo social, de los grupos que están haciendo del deporte una verdadera actividad fundamental en el país, a decirle: no sea ladrón, no se nos robe la camiseta a todas y todos nosotros”, expresó durante la reunión el candidato.
Añadió que la prenda no constituye un mero objeto mercantil.
“Nos pertenece a todas y a todos y por eso no podemos permitir que nos la roben. No podemos dejar que alguien venga y se arrogue la potestad de decir que representa sus ideales”, apuntó.
Posterior a ese evento, muchos de sus seguidores acudieron a sus actos de campaña vistiendo la camiseta y también apelaron a otras herramientas proselitistas en alusión al fútbol que por estos días enciende las pasiones de los neogranadinos.
Uno de esos elementos resultó ser la etiqueta “Me la juego por la vida”, que ahora identifica a la campaña de Cepeda, y también los anuncios de las últimas semanas donde se hacen referencias a esa manifestación, mediante vestuario, lenguaje y escenografía, para exponer las razonas a valorar por los sufragantes para votar por el progresista.
De la Espriella, por su parte, se retrata a sí mismo en uno de sus videos publicitarios como un goleador con la potencia suficiente para presuntamente acabar con los problemas que él estima aquejan a la nación.
La escena simula los llamados banderazos que se hacen previo a un partido importante y lo acompañan icónicas figuras que integraron la selección nacional como el Pibe Valderrama y Faustino Asprilla.
Tratándose de política no es de extrañar el empleo de novedosas herramientas para captar al electorado y, a juzgar por esta campaña, el fútbol es la más reciente de ellas.
Colombia acuña hoy al deporte de las multitudes como un arma lícita dentro del arsenal usado para ganar adeptos, en un ambiente donde, gracias a la Copa del Mundo, se enardece el fervor.
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