Del 24 y al 29 de agosto, la televisora entrevistó cada día a uno de los seis aspirantes mejor situados en la encuesta Quaest utilizada para definir la convocatoria: Romeu Zema, Ronaldo Caiado, Renan Santos, Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro y Augusto Cury.
La evaluación los columnistas del diario O Globo sobre el desempeño de los candidatos favoreció a Lula, quien recibió una nota media de tres sobre cinco, por delante de Renan Santos, con 2,6; Flávio Bolsonaro, 2,4; Zema, dos; Caiado, 1,4; y Cury, uno.
Sin embargo, más que esas valoraciones, las entrevistas permitieron profundizar en las diferencias entre cada uno y en algunas de las propuestas que forman parte de sus programas.
En el caso de Lula, del Partido de los Trabajadores, su propuesta de gobierno plantea mantener un Estado activo como instrumento de desarrollo, con continuidad del actual marco fiscal, inversiones públicas y estímulos a la industria, infraestructura y productividad.
El plan del mandatario contempla una nueva edición del Programa de Aceleración del Crecimiento, continuidad de concesiones de carreteras y ferrocarriles, impulso al mercado inmobiliario mediante Minha Casa, Minha Vida y políticas de desarrollo productivo.
Durante su entrevista el 27 de agosto, el presidente también defendió la educación como uno de los pilares de su eventual cuarto mandato, al reivindicar la expansión de la enseñanza integral, el acceso a las universidades y las políticas destinadas a garantizar la permanencia de los estudiantes.
En el ámbito laboral, uno de sus principales compromisos es terminar con la llamada escala 6×1, que establece seis días de trabajo por solo uno de descanso a la semana.
Asimismo, Lula propone crear un Ministerio de Seguridad Pública, reforzar la coordinación entre fuerzas federales y estatales, y combatir financieramente a las organizaciones criminales.
Su principal rival de cara a los comicios de octubre, Flávio Bolsonaro plantea, en contraste, un programa de reducción del tamaño del Estado y mayor austeridad fiscal. Su propuesta económica, bautizada como “tesouraço”, contempla establecer un nuevo techo para el gasto público.
También defiende retomar el Programa Nacional de Desestatización para acelerar concesiones y privatizaciones y, durante su entrevista el 28 de agosto, aseguró que reducirá cargos y ministerios.
En materia monetaria, el senador del Partido Liberal afirmó que la tasa básica de interés comenzaría a descender después de su elección, y prometió no realizar ajustes a costa de los jubilados.
La seguridad constituye uno de los mayores contrastes, pues Flávio propone clasificar al Primer Comando de la Capital y al Comando Vermelho como organizaciones terroristas, construir cinco nuevos presidios de máxima seguridad y adoptar un modelo inspirado en las cárceles de El Salvador.
Sus diferencias se extienden a la relación entre poderes. Lula plantea limitar lo que considera una distorsión del sistema de enmiendas parlamentarias, mientras Flávio propone terminar con la reelección presidencial y restringir algunas atribuciones del Supremo Tribunal Federal (STF).
Los otros cuatro candidatos ampliaron el abanico de propuestas, con distintas alternativas a la polarización entre los dos aspirantes mejor posicionados en las encuestas.
Romeu Zema, del partido Novo, concentró su intervención en críticas al STF, seguridad y una agenda conservadora, como parte de la cual prometió construir un “superpresidio” en el norte del país, defendió la amnistía para los condenados por los ataques del 8 de enero de 2023 y volvió a negar que aquellos hechos constituyeran una tentativa de golpe.
Ronaldo Caiado, por su parte, también defendió una amnistía amplia para quienes participaron en los ataques del 8 de enero, incluido Jair Bolsonaro, presentada como mecanismo de pacificación nacional.
En economía, el candidato del Partido Social Democrático planteó limitar el gasto público a un máximo equivalente a 50 por ciento del PIB, aunque no detalló cómo realizaría el ajuste fiscal ni qué ocurriría con la edad de jubilación.
Renan Santos, del partido Misión, defendió que Brasil desarrolle armas nucleares como instrumento de soberanía y poder internacional, pese a que la Constitución establece que las actividades nucleares en el país deben tener fines pacíficos y Brasil es parte del Tratado de No Proliferación Nuclear.
Augusto Cury, a su vez, cerró la serie de entrevistas con una agenda centrada en salud, tecnología y reducción de gastos.
Vista en conjunto, la ronda de Globo permitió identificar diferencias marcadas entre los candidatos, aunque también estuvo atravesada por controversias políticas y cuestiones judiciales.
Y ese fue quizás el elemento más llamativo: en lugar de dedicar la mayoría del tiempo a argumentar sus iniciativas, los candidatos dedicaron gran parte del diálogo a estar a la defensiva en preguntas sobre polémicas y escándalos.
Las llamadas sabatinas, por tanto, ofrecieron una fotografía de las diferencias entre los aspirantes, pero también dejaron abiertas muchas dudas que siguen sin respuesta en medio de la campaña electoral.
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