La víctima es una joven de 22 años originaria del nororiental departamento (región) de Olancho, confirmó este jueves el jefe de Vigilancia de la Secretaría de Salud (Sesal), Homer Mejía.
Según explicó el funcionario de esa cartera ministerial, la paciente comenzó a presentar síntomas el pasado 7 de junio, entre ellos fiebre, cefalea y dolor ocular. Sin embargo, cuando buscó atención médica ya presentaba signos de alarma y un cuadro clínico delicado.
Las investigaciones determinaron que la fallecida estaba infectada con el serotipo 3 del virus, uno de los más asociados a cuadros graves de la enfermedad.
El especialista indicó que el serotipo 2 ocupa el primer lugar en severidad, seguido por el serotipo 3, ambos vinculados a mayores complicaciones y riesgo de muerte si no se recibe atención médica oportuna.
“Confirmamos ya la primera persona fallecida por dengue grave este año. Estos serotipos pueden agravar rápidamente el estado de salud de los pacientes”, acentuó Mejía.
Ante este primer deceso, el galeno de la Sesal hizo un llamado urgente a la población a reforzar las medidas de prevención, eliminar criaderos de zancudos en viviendas y comunidades, utilizar repelente y mosquiteros y evitar la automedicación.
Además, recomendó acudir de inmediato al centro de salud más cercano ante síntomas como fiebre, dolor de cabeza, dolor detrás de los ojos, náuseas o malestar general, con el objetivo de recibir un diagnóstico oportuno y evitar complicaciones graves.
El crecimiento sostenido de casos ocurre en un contexto donde el dengue sigue posicionándose como la principal enfermedad transmitida por vectores en Honduras, con mayor incidencia en zonas densamente pobladas como Tegucigalpa y San Pedro Sula, considerada la capital industrial del país.
La dinámica urbana, junto con prácticas como el almacenamiento de agua, facilita la reproducción del mosquito Aedes aegypti, transmisor del virus.
Honduras enfrentó brotes de dengue de manera cíclica desde que la enfermedad se convirtió, en las últimas décadas, en un problema notable en América Latina.
Esta nación centroamericana notificó su peor epidemia en 2019, con 112 mil 708 casos confirmados y 180 decesos, un año récord en términos de impacto.
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