La ‘Nati’, guiada por Murat Yakin y con el peso histórico de 12 participaciones mundialistas y tres cuartos de final, tejió un dominio persistente desde el silbatazo inicial, aunque sin la precisión necesaria para quebrar la resistencia balcánica en el primer acto.
Bosnia, los llamados Dragones, bajo la conducción de Sergej Barbarez, apostó por la contención y el orden tras un inicio contemplativo, resistiendo los embates helvéticos para marcharse al descanso con el marcador intacto.
El control suizo encontró premio recién en el minuto 74, cuando Johan Manzambi irrumpió desde la banca y clavó una volea en la escuadra tras un centro de Rubén Vargas mal despejado.
La jugada, nacida desde el banquillo y madurada en apenas tres minutos tras los ingresos de Vargas y Manzambi, simbolizó la lectura táctica de Yakin ante un rival que comenzaba a ceder espacios.
El partido se inclinó definitivamente en el minuto 80 con la expulsión directa de Tarik Muharemovic, dejando a Bosnia con 10 hombres y allanando el camino para la sentencia.
Aprovechando la superioridad numérica, Embolo habilitó a Vargas, quien fusiló con disparo raso a Nikola Vasilj para sellar el 2-0 y Manzambi marcó el tercero, antes que Ermin Mahmic salvara la honrilla por los derrotados en el descuento y Granit
Xhaka, de penal, marcara el cuarto de los suizos.
El triunfo permite a Suiza, que había empatado 1-1 ante Catar en su debut, tomar ventaja en un grupo marcado por la paridad, mientras Bosnia, en su segunda experiencia mundialista tras Brasil 2014, compromete sus aspiraciones de avanzar. car/blc






