Dicho comercio atraviesa un momento de transformación profunda en 2026, impulsado por un tráfico aéreo al alza y la necesidad apremiante de reducir emisiones.
Sin embargo, este crecimiento no es homogéneo y esconde una creciente bifurcación entre la tecnología de punta y los modelos más veteranos, cuyos valores y demanda comienzan a resentirse.
Por un lado, el segmento de los motores de nueva generación, como el CFM LEAP y el Pratt & Whitney GTF, continúa su escalada imparable.
Según datos de mayo de 2026, ambos motores registraron incrementos interanuales del 17 y 18 por ciento respectivamente, impulsados por las entregas de aviones como el Airbus A320neo y el Boeing 737 MAX.
Este auge se enmarca en un mercado que, según proyecciones, podría alcanzar los 75 mil 970 millones de dólares este año, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) superior al 15 por ciento en algunos segmentos.
Los analistas de Bank of America destacan que este crecimiento se debe, en gran parte, a mejoras en la eficiencia del combustible y a un incremento global del 14 por ciento en las operaciones diarias de los aviones de fuselaje estrecho de nueva generación.
Pese a ello, el éxito de los nuevos motores contrasta fuertemente con la suerte de los modelos tradicionales.
Motores como el CFM56-7B y el V2500, que durante décadas fueron el pilar de la aviación comercial, están experimentando un declive acelerado.
En el mismo mes de mayo, el CFM56-7B cayó siete por ciento y el V2500 un 18, reflejando la retirada progresiva de aeronaves más antiguas como el Boeing 737NG y el A320ceo.
Este reemplazo tecnológico, que se espera continúe en los próximos años, responde a las presiones regulatorias y a la búsqueda de una operación más sostenible.
mem/rfc





