El pasado día 17 Surcorea se quejó de espionaje cuando uno de estos artefactos sobrevoló una práctica privada, a menos de 48 horas de su partido ante México en este Mundial.
Posteriormente el incidente fue reportado a la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) y se solicitó una investigación formal a las autoridades policiales para determinar quiénes operaban el dispositivo y con qué propósito.
El artefacto fue neutralizado mediante tecnología de bloqueo electrónico por elementos del Ejército y la Guardia Nacional, y según el secretario de Seguridad de Jalisco, Juan Pablo Hernández, pertenece a una empresa que buscaba obtener imágenes de los jugadores y de la práctica.
Sin embargo, es solo uno de los varios casos reportados hasta ahora, y los intentos de intrusión incluyeron no solo estadios, sino también campamentos base de equipos y festivales de aficionados.
Desde marzo, México activó el operativo de seguridad mundialista denominado “Plan Kukulkán”, que movilizó alrededor de 100 mil efectivos de fuerzas militares y policiales federales y locales.
Los efectivos están equipados con sistemas de alerta temprana, protocolos para estadios, aeropuertos, carreteras y hoteles, y esquemas de protección para equipos, funcionarios y aficionados, según las autoridades.
No obstante, la proliferación popular de estos aparatos pone a prueba la efectividad de los límites del perímetro de seguridad aéreo en un torneo que se celebra simultáneamente en decenas de sedes a lo largo de tres países.
ga/lp






