El reto para las autoridades francesas, que mantiene la alerta roja (la máxima posible) en al menos 23 departamentos del país, se presenta desafiante, pues anular el evento más esperado del verano resulta complicado, señala el diario Le Figaro.
De acuerdo con, el servicio meteorológico Chaîne Météo, las temperaturas en el oeste del país podrían llegar a 43 grados.
Cientos de miles de personas esperan las 24 horas de esta jornada con entusiasmo para escuchar a cantantes preferidos o, por el contrario, subir a improvisados escenarios para hacerlo ellos mismos, pero la canícula impone condiciones.
Las autoridades de casi todos los departamentos galos, en especial, los del sur, prohibieron el expendio de alcohol en la festividad y anunciaron retenes de vigilancia sanitaria, ante la aglomeración de personas, en medio de las altas temperaturas.
En muchas ocasiones, los ayuntamientos decidieron cambiar el lugar de la realización de ese festival cultural para áreas con mayor sombra, mientras aconsejan a los participantes estar hidratados.
`Sin embargo, desde la ciudad de Auch, en el suroeste de Francia, hasta las de Chatearoux, en el centro, o Nanterre, en la región de París, las autoridades tomaron la decisión de anular conciertos de la 45 edición de la Fiesta de la Música.
En el departamento de Gironda, sus autoridades tomaron la decisión de suspender todas las actividades hasta las 19:00 horas para evitar la parte del día con más intensidad de calor.
Pero en esta capital, al igual que en Lyon o Estrasburgo, el ayuntamiento mantuvo el evento. La decisión se tomó para “poder organizarlo y supervisarlo en lugar de sufrirlo”, explicó el alcalde socialista de esta urbe, Emmanuel Grégoire.
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