En estos momentos, los bosques tropicales están en grave peligro por las serias amenazas que les acechan, como la fragmentación del hábitat y la alteración de la biodiversidad, debido a la mano del hombre.
De acuerdo con organismos internacionales, cada año son reportadas pérdidas de 10 millones de hectáreas, una cifra que dispara las alarmas y se impone detener su progresiva extinción.
Los bosques tropicales son ecosistemas terrestres, que se desarrollan en regiones de alta temperatura y se les denomina macrotérmicos, y son consideradas áreas higrófilas, debido a su ambiente húmedo.
Estos cuentan con más de 15 millones de especies arbóreas, arbustos y plantas trepadoras, y albergan una gran variedad de flora y fauna exuberante.
Geográficamente están ubicados entre el Trópico de Capricornio y el Trópico de Cáncer, cerca de la línea ecuatorial, en países de Sur América, África y el sudoeste de Asia.
De acuerdo con la literatura especializada son clasificados como bosques tropicales lluviosos, húmedos, secos y semisecos.
Entre los beneficios que brindan están: hábitat de miles especies de plantas, aves, mamíferos, reptiles y anfibios; equilibrio del oxígeno, del dióxido de carbono y de humedad en el aire; regulan el ciclo del agua, constituyen barreras contra las inundaciones, evitan la erosión de los suelos y proporcionan materia prima para la producción de alimentos, medicinas y combustibles.
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