En un comunicado público, negó “cualquier imputación que pretenda atribuirme actos de interferencia, manipulación, favorecimiento político o alteración del material electoral correspondiente al voto de los peruanos en el exterior”.
Argumentó que ha actuado siempre con respeto a la legalidad, a la neutralidad del Poder Ejecutivo, a la autonomía de los organismos electorales y a los deberes de responsabilidad, eficiencia y lealtad al Estado peruano.
Pareja sostuvo además que el Ministerio de Relaciones Exteriores cumplió dentro de la ley funciones logísticas y consulares en coordinación con los organismos electorales y afirmó que la calificación de actas, el cómputo de votos, la resolución de impugnaciones y la proclamación de resultados no corresponden a la Cancillería.
Añadió que esperará con serenidad y respeto institucional el pronunciamiento de las autoridades correspondientes y ejercerá su defensa ante las instancias correspondiente.
Más adelante afirmó que “ni los observadores internacionales, ni la Contraloría General de la República, ni la Defensoría del Pueblo, ni los observadores del Jurado Nacional de Elecciones ni los personeros de los partidos políticos han encontrado irregularidad alguna en el proceso electoral en el exterior que sustente la acusación constitucional en su contra.
La denuncia de Juntos por el Perú (JP), que lidera el candidato presidencial progresista Roberto Sánchez, está referida, entre otros puntos, a que las actas de votación no fueron enviadas por Internet a Lima en el balotaje del 7 de junio, como se hizo en la primera vuelta.
Tras la última elección, uno de los observadores electorales extranjeros, el boliviano Víctor Rico, manifestó después del balotaje que “llama la atención de que esta vez se haya suspendido la transmisión digital de los votos del exterior” y fueran enviadas por valija diplomática.
De otro lado, el influyente semanario opositor Hildebrandt en sus 13 acusó a Pareja de ser “un canciller naranja” (color característico del partido de la candidata Keiko Fujimori) y afirmó que durante el decenio de gobierno de Alberto Fujimori, desempeñó cargos de confianza del padre de la candidata que encabeza el conteo de votos por estrecha diferencia.
De otro lado, la analista política conservadora Rosa María Palacios, consideró segura la elección de Fujimori y apuntó que “su historia política no ayuda a despejar los temores” que genera.
“En los últimos 10 años, cada vez que pudo tomar una decisión democrática, optó por el fraudismo y el obstruccionismo, cuando no por el autoritarismo y el mercantilismo”, agregó Palacios.
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