La producción mundial de soja alcanza niveles históricos impulsada por Brasil, Estados Unidos y Argentina, mientras la demanda china genera dudas y los precios caen a mínimos de cuatro meses.
Tal mercado está marcado por una abundante oferta que mantiene los precios bajo presión, en un contexto de señales de demanda divergentes entre los principales actores del comercio mundial.
La producción mundial de soja para la campaña 2025-2026 se estima en torno a los 427 millones de toneladas, con proyecciones de nuevo crecimiento para 2026-2027.
Brasil se consolida como el principal productor mundial, con una cosecha récord proyectada de 186 millones de toneladas para el próximo ciclo, lo que representa un aumento de seis millones de toneladas respecto al año anterior.
Por su parte, Estados Unidos proyecta una producción de 120,7 millones de toneladas, impulsada por la expansión de áreas sembradas, mientras que Argentina alcanzaría los 50 millones de toneladas.
Este escenario de oferta récord ejerce una presión constante sobre los precios internacionales.
La posición julio de la soja en la Bolsa de Chicago cerró recientemente en 409,69 dólares por tonelada, su valor más bajo desde febrero y una caída de unos 27 por tonelada en poco más de un mes.
El consumo de aceite de soja para biocombustibles se convierte en un motor clave de la demanda.
Estados Unidos proyecta un aumento del 10 por ciento en el consumo de aceite de soja (1,4 millones de toneladas adicionales) impulsado por mandatos de biocombustibles, lo que reduciría sus exportaciones del producto.
Brasil también incrementará su consumo interno, aunque en menor medida, mientras aumentarían sus exportaciones de aceite de soja.
En el frente de la harina de soja, el USDA prevé un consumo mundial de 285,7 millones de toneladas, con incrementos significativos para alimentación animal en China, el Sudeste Asiático y México.
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