Quizás por ello, en las noticias de los medios franceses se refieren al “eclipse del siglo”, aunque está lejos de ser el único en ese lapso, pero si uno de los que mejor se pudo ver en el Viejo Continente.
Específicamente, en París, la desaparición de la corona solar se produjo aproximadamente a las 8.28 de la noche, hora local, mientras que empezó a aparecer apenas un minuto después.
Aunque parezca un horario nocturno, el verano introduce cambios en la puesta del Sol que en esta época del año suele hacerlo pasada las nueve de la noche, hora local, en esta urbe.
En específico, en el edificio de la Philharmonie de París, la empresa encargada de su mirador organizó allí condiciones para observar el eclipse, incluida la distribución de espejuelos especiales, aunque muchos llevaron telescopios para la ocasión.
Para la región del sur de Francia, más cercana a España, si se esperaba la observación de un tapado total del astro rey.
Así, en el extremo suroeste francés, sobre todo en la zona de Biarritz, se esperaba que el eclipse llegara a un 99,5 por ciento, por encima del 92 visto en esta urbe.
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