Según el medio, Bolsonaro prestó declaración en el marco de una investigación sobre una pistola Glock 9 mm encontrada en un vehículo conducido por un integrante de su equipo de seguridad durante un control policial en esta capital.
El exmandatario explicó a las autoridades que solicitó a un militar de su entorno que revisara y reparara el arma tras detectar una falla, por lo que fue enviada para mantenimiento, difundió el abogado de la defensa, Paulo Cunha Bueno.
De acuerdo con el letrado, quien acompañó el interrogatorio realizado en la residencia donde Bolsonaro cumple prisión domiciliaria, no hubo intención de violar normas legales y el hecho carece de relevancia penal.
La defensa reiteró además que la pistola pertenece legalmente a Bolsonaro y cuenta con registro vigente, por lo que debía permanecer en su domicilio al no existir orden de incautación o prohibición judicial.
El caso se originó el 15 de junio, cuando el vehículo en el que era transportada el arma fue detenido en un control policial en Taguatinga, en el Distrito Federal, donde también se encontró un cargador adicional.
Tras el episodio, el ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, solicitó explicaciones sobre el envío del arma para reparación en medio del período de prisión domiciliaria del exmandatario, condenado a 27 años y tres meses de cárcel en el proceso de la trama golpista posterior a las elecciones de 2022.
El magistrado cuestionó por qué, cerca del cierre del plazo de 90 días concedido por motivos humanitarios, el condenado solicitó la realización de una reparación en el armamento.
Moraes deberá decidir a más tardar este jueves si se mantiene la prisión domiciliara o si el exgobernante deberá regresar a la cárcel.
Una eventual determinación de Moraes de revocar el beneficio podría ser utilizada como argumento por Estados Unidos para aplicar nuevas sanciones contra el juez bajo la llamada Ley Magnitsky, reportó esta semana la cadena SBT News.
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