De acuerdo con el informe La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2026: navegando el nuevo contexto global, el retroceso estuvo asociado principalmente a una disminución de 80,1 por ciento en la reinversión de utilidades y de 47,8 por ciento en los préstamos entre empresas.
A pesar de la contracción, los préstamos entre compañías se mantuvieron como el principal componente de la IED, al representar 57 por ciento del total recibido por el país.
La Cepal indicó además que los aportes de capital registraron una ligera recuperación tras los resultados negativos reportados en 2024, aunque su volumen continuó siendo reducido, con apenas 167 millones de dólares, equivalentes a 18 por ciento del total.
En contraste, los anuncios de nuevos proyectos mostraron un desempeño positivo al crecer 57 por ciento durante 2025 y alcanzar 982 millones de dólares.
Según el organismo regional, este comportamiento respondió al desarrollo de iniciativas de gran magnitud en los sectores de logística y distribución, además de un mayor dinamismo en actividades de servicios financieros, industria papelera y editorial, químicos, alimentos y bebidas.
La CEPAL subrayó que, aunque Panamá conserva una posición relevante en la captación de inversiones en América Latina y el Caribe, los resultados reflejan la necesidad de diversificar los motores de crecimiento y fortalecer la resiliencia económica frente a la volatilidad del entorno internacional.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) muestran que durante los tres años anteriores la inversión extranjera directa superó los dos mil millones de dólares anuales.
El ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, atribuyó ese comportamiento a ciclos naturales de las empresas, particularmente a las variaciones en la reinversión de utilidades y la distribución de dividendos.
Mesas técnicas establecidas al respecto recomendaron consolidar la posición de Panamá como centro logístico y marítimo mediante la creación de un Sistema Nacional de Integración Logística y Portuaria y el impulso de una Estrategia Marítima Nacional que amplíe las oportunidades económicas más allá del Canal y los puertos.
De su parte, varias empresas calificadoras advirtieron que la persistencia de una tendencia negativa en la captación de capital extranjero podría convertirse en un factor de riesgo para la confianza de los inversionistas.
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