De acuerdo con el último informe de esa entidad, que recoge los resultados alcanzados en el pasado año, el diseño de dichos proyectos, aprobados por socios financieros, ascendentes a un total de siete mil 800 millones de dólares, se realizó principalmente con el Banco Mundial y con el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).
Por otra parte, ese Centro de Inversiones apoyó 254 proyectos en curso, por un valor de 51 mil millones de dólares en inversión pública, en 95 países, y contribuyó a desarrollar 42 estrategias agrícolas, 37 estudios sectoriales, 17 estudios de políticas y cuatro diálogos sobre políticas en 67 naciones, señala una nota de la oficina de prensa de la FAO.
El director general de ese organismo internacional, Qu Dongyu, expresó en el prólogo de ese informe anual que “la inversión es fundamental para transformar los sistemas agroalimentarios y transformar el potencial en progreso”.
En el documento se señala que ese centro continuó fortaleciendo las alianzas existentes con el Banco Mundial, el FIDA, el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), el Banco Africano de Desarrollo, el Banco Asiático de Desarrollo, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura y el Banco de Desarrollo del Caribe.
Tales nexos posibilitaron “movilizar más inversión agroalimentaria impulsada por soluciones digitales, basadas en la naturaleza y resilientes al clima”, y en el futuro “se seguirá diversificando y ampliando el ecosistema financiero para atraer más financiación pública, privada y mixta, con mayor impacto”, apunta el texto.
Mohamed Manssouri, director del Centro de Inversiones de la FAO, destacó que la ambición de esa institución es “pensar en grande, actuar con mayor rapidez y obtener mejores resultados”, así como convertir “los desafíos en oportunidades”.
“El mundo debe actuar conjuntamente para garantizar que los sistemas agroalimentarios funcionen para las generaciones presentes y futuras”, agregó Manssouri.
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