“Las decisiones en materia de política comercial desempeñan un papel fundamental en la resiliencia de los mercados alimentarios mundiales”, apunta ese reporte, publicado este jueves por la oficina de prensa de esa institución internacional
Dichos mercados están cada vez más interconectados, y el comercio se quintuplicó desde el año 2000, para alcanzar unos dos billones de dólares, con un número creciente de países integrados, por lo que fortalecer su resiliencia ante crisis disruptivas es una preocupación mundial, señalan los analistas de la FAO.
En tal sentido, la elaboración de marcos normativos de apoyo, que requieren cooperación internacional, tiene efectos positivos demostrables para mitigar las consecuencias de esas crisis en los precios y el hambre, consideran los expertos
El SOCO 2026 examina cómo los mercados alimentarios y agrícolas mundiales pueden absorber las perturbaciones y restablecer el equilibrio tras las crisis ocasionadas por desastres o fenómenos meteorológicos extremos, por problemas socioeconómicos, por conflictos, así como por eventos biológicos o tecnológicos.
El comercio es fundamental para permitir que los alimentos lleguen rápidamente a donde se necesitan, y el informe analiza cómo las características, la intensidad y el entorno normativo de las redes mercantiles pueden fortalecer su capacidad para abordar el hambre y lograr una estabilidad.
El director general de la FAO, Qu Dongyu, escribió en el prólogo del informe que “todos los países pueden beneficiarse de una cooperación internacional más sólida, redes mercantiles integradas y que funcionen correctamente, y de una mayor confianza en el sistema multilateral de comercio”.
“Por el contrario, todos los países tienen que perder con la fragmentación, la incertidumbre y la disminución de la cooperación”, añadió Qu, quien destacó que ese problema “afecta especialmente a las naciones más pobres del mundo”.
A la presentación del informe, efectuada en la sede central de la FAO, en esta capital, asistieron Krisztina Bende, actual presidenta del Comité de Problemas de Productos Básicos de ese organismo, además de Boubaker Ben-Belhassen, director de su División de Mercados y Comercio, y el Economista Jefe, Máximo Torero, quien tuvo a su cargo la clausura del evento.
A medida que los mercados alimentarios mundiales se ven sometidos a una presión creciente debido a las tensiones geopolíticas, conflictos y fenómenos meteorológicos extremos, es más necesaria la cooperación internacional y la coordinación de políticas, indica el documento.
Esas acciones pueden contribuir a un ajuste rápido del comercio y a limitar la incidencia de los aumentos repentinos de los precios de los alimentos, fortaleciendo así la resiliencia, agrega el informe.
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