El nuevo inmunizador de la nación caribeña es el CIMAvax-EGF para tratar el cáncer avanzado de pulmón, medicamento aprobado también en naciones como Argentina, Paraguay, Perú, Colombia, Bosnia y Kazajstán, añade un artículo del periodista Rafael Ugalde.
“Cuba se pone de esta manera a la cabeza en América Latina para dotar a su seguridad social de una terapia para ese mal in crescendo en el mundo”, añade el comentario, que defiende los aportes del sistema socialista y otros procesos políticos progresistas del mundo.
La nación caribeña –destaca Ugalde- realiza esos avances “en peores condiciones materiales que en 2020, sin petróleo, y con su gente movilizada para enfrentar una posible invasión anunciada por el presidente estadounidense Donald Trump”.
“Esa isla se resiste a dar un ‘mal ejemplo’, sobre lo que son capaces de alcanzar los pueblos cuando son soberanos y verdaderamente independientes”, agrega el analista y figura intelectual costarricense.
Según su comentario en Surcos, Cuba, “siempre solidaria, bloqueada y asediada de modo inmisericorde por los verdaderos enemigo de los pueblos, es un ejemplo que muchos ilustrados y otros del bajo mundo preferirían ignorar”.
El articulista recuerda cómo durante la pandemia de Covid-19 aquella nación insular inmunizó mediante vacunas desarrolladas por su industria farmacológica tanto a su población como “a ecuatorianos y bolivianos que caían en las aceras”.
“Los inyectables cubanos Abdala, Soberana 02, Soberana Plus, Mambisa y Soberana 01 inmunizaron a más de 11 millones de cubanos bloqueados», de acuerdo con estadísticas mundiales.
Ugalde cita también entre los paradigmas en el desarrollo de la salud a naciones como Vietnam, donde “los comunistas sufrieron una guerra impuesta durante 20 años, de la cual se recuperaron y hoy ese país tiene una robusta industria farmacéutica”.
El autor describe cómo “en el sistema integrado de seguridad social de aquel país asiático coexisten la medicina moderna, la tradicional con miles de años de curar gente, y terapias propias de procedencia china e india”.
“Está por documentar que haya muertos entre los vietnamitas esperando un cateterismo, una cita con el especialista, mientras sigue vivo en la lista de espera, seis meses después de su entierro”, comenta el autor en alusión a hechos que sí ocurren en Costa Rica.
Según Ugalde, “la hostilidad contra todo logro alcanzado por los pueblos alcanza incluso a la República Popular China, país asiático sobre el cual nos inducen la idea de que el Partido Comunista tiene esclavizadas de hambre a más de mil 400 millones de personas”.
“Juegan con tan poca nobleza contra el sentido común de la gente –subraya el periodista- que nos llevan a creer que los chinos aún recurren a las señales de humo para que los habitantes de Pekín se comuniquen con los de Shanghái”.
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