Bajo el lema “Desde nuestras raíces tejemos la libertad”, los participantes (agrupaciones y familias) saldrán en diferentes bloques a las 13:00, hora local, desde la Plaza de la República hasta el centro histórico de la urbe.
El comité organizador recordó cómo tomaron hace más de 25 años las calles de forma pacífica para luchar por su honra, identidad e historia, luego de un evento de odio y sangre, sin esclarecerse.
Mencionó además un constante silencio estatal, que aumenta las manifestaciones de violencia psicológica, sexual, verbal y simbólica.
La coyuntura política actual en este territorio centroamericano frente a la diversidad sexual y de género es profundamente contradictoria, consideró el grupo.
La comunidad de Lgbtqia+ chapina calificó de hostil la coyuntura, pero que coexiste con una resistencia viva, creativa y profundamente política, que exige dignidad, reconocimiento legal y una vida libre de violencia para todos.
La marcha se da a pocos días de una en un ambiente de tensión en la colonial Antigua Guatemala, departamento de Sacatepéquez.
En aquella demarcación las autoridades intentaron frenar la manifestación, con el argumento de la protección del “patrimonio cultural” y las “buenas costumbres”.
La Corte de Constitucionalidad (CC) de Guatemala emitió la víspera un amparo provisional que busca imponer ciertas restricciones regulatorias o de control preventivo a la de este sábado.
A pesar de esta resolución legal, los colectivos defensores de los derechos humanos y estudiantiles (como la Asociación de Estudiantes Sancarlistas de la Diversidad) ratificaron que la acción sigue en pie.
Guatemala no permite ni las uniones civiles ni los matrimonios con personas del mismo sexo, y analistas locales advierten sobre la fuerza aún de los sectores ultraconservadores y su influencia en la política en el país.
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