Según informó la Agencia Nacional de Noticias del Líbano (NNA), varios manifestantes incendiaron neumáticos y cortaron la avenida Salim Salam como forma de protesta contra el entendimiento, centrado en la retirada de las fuerzas israelíes de territorios ocupados en el sur del país y el despliegue del ejército libanés en esas zonas.
El presidente libanés, Joseph Aoun, calificó previamente el acuerdo como un primer paso hacia la recuperación de la plena soberanía del Líbano sobre su territorio.
En contraste, el diputado de Hezbolá Hassan Fadlallah consideró el pacto “un regalo para el enemigo israelí” y reiteró el rechazo del movimiento al acuerdo, defendiendo la continuidad de la resistencia armada.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó en un mensaje grabado que Israel no se retirará de la denominada zona de seguridad mientras Hezbolá continúe armado y represente una amenaza para su país.
Netanyahu añadió que el acuerdo contempla el despliegue del ejército libanés en áreas específicas bajo recomendaciones israelíes, con una fase inicial en dos zonas piloto.
El entendimiento fue alcanzado al término de la quinta ronda de negociaciones entre Beirut y Tel Aviv, con mediación de Washington, centradas en la retirada israelí de los territorios ocupados y en los preparativos para el despliegue del ejército libanés.
De acuerdo con cifras del Ministerio de Salud libanés, la ofensiva israelí iniciada en marzo de 2016 ha dejado cuatro mil 230 muertos, 12 mil 179 heridos y más de un millón de desplazados.
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