La entidad precisó que el Programa de Fauna Silvestre de la Dirección Nacional de Salud Animal intensificó los recorridos y monitoreos en zonas consideradas de riesgo para detectar de manera temprana cualquier comportamiento inusual o signos compatibles con la enfermedad en aves silvestres y domésticas.
De acuerdo con el MIDA, los productores avícolas comerciales y de traspatio deben extremar las medidas de bioseguridad y reportar de inmediato cualquier incremento inusual de la mortalidad o síntomas como debilidad, pérdida de coordinación, plumaje erizado, inflamación o coloración púrpura de la cabeza y patas, secreciones nasales, diarrea, disminución del consumo de alimento y reducción en la producción de huevos.
Las autoridades reiteraron que durante 2026 Panamá no ha confirmado casos de influenza aviar altamente patógena, aunque la enfermedad es de notificación obligatoria debido a su impacto potencial sobre la producción avícola, la seguridad alimentaria y la salud pública.
El ministerio exhortó además a los propietarios de aves de traspatio, especialmente en áreas costeras o cercanas a humedales, lagos y otros cuerpos de agua, a impedir el contacto de sus animales con aves migratorias o silvestres y con materiales contaminados por secreciones o excretas.
Asimismo, recordó a la población que no debe manipular aves enfermas o muertas y debe comunicar cualquier hallazgo a las agencias del MIDA, mediante la línea telefónica habilitada o a través de la aplicación Alerta Animal.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), entre enero de 2025 y marzo de 2026 se detectó el virus A(H5N1) en 94 especies de aves de 11 países y territorios de las Américas y en 37 especies de mamíferos, mientras que desde 2022 se han confirmado 75 infecciones humanas en cinco países del continente, incluidas dos defunciones.
La evidencia científica disponible indica que la mayoría de los contagios humanos ha estado asociada al contacto directo con animales infectados y que no existe transmisión sostenida entre personas.
La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) mantiene la influenza aviar entre las principales amenazas para la producción avícola mundial, luego de que en los últimos años millones de aves fueran sacrificadas como parte de las estrategias de contención de la dolencia.
La Dirección Nacional de Salud Animal reiteró que Panamá permanece en estado de alerta preventiva y vigilancia reforzada para proteger el patrimonio pecuario nacional y preservar el estatus sanitario del país frente a una enfermedad considerada de alto impacto económico y sanitario.
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