Durante una sesión plenaria de la Asamblea Nacional (Parlamento), la legisladora recordó que ese fue el primer manifiesto de Sandino y subrayó que su mensaje estuvo dirigido no solo al pueblo nicaragüense, sino también a Centroamérica y América Latina.
Dávila calificó el documento como una proclama vigente y una guía de acción política que, según afirmó, permanece como una «llama viva» en el corazón del pueblo nicaragüense.
La parlamentaria sostuvo que la lucha contra el imperialismo continúa y señaló que el contenido del manifiesto se encuentra reflejado en la Constitución Política de Nicaragua, la cual define al país como un Estado revolucionario, libre, soberano e independiente y reafirma el rechazo a toda forma de injerencia extranjera.
Añadió que la fortaleza del texto radica en sintetizar la historia de las luchas nacionales por la independencia, la soberanía, la paz, la autodeterminación y el antiimperialismo.
La diputada reafirmó que la soberanía, la autodeterminación, la libertad, la seguridad y la paz constituyen principios fundamentales de la nación nicaragüense y reiteró que la defensa de esos valores forma parte del legado político de Sandino.
También manifestó que el líder revolucionario concibió la nacionalidad como la fuerza motriz para resguardar la soberanía y la autodeterminación, y relacionó ese principio con las disposiciones constitucionales sobre la nacionalidad nicaragüense.
En su intervención, Dávila afirmó además que Nicaragua registra avances en materia social e infraestructura, entre ellos la construcción de hospitales y casas maternas, la ampliación de la red vial, programas de vivienda y la entrega de títulos de propiedad, acciones que, según expresó, fortalecen los derechos y el bienestar de las familias.
El Manifiesto de San Albino se dio a conocer el 1 de julio de 1927, cuando Sandino decidió mantener la resistencia armada frente a la intervención estadounidense en Nicaragua.
Considerado uno de los documentos políticos más trascendentes de la historia nacional, el texto expone los principios de defensa de la soberanía, la dignidad nacional y el rechazo a la injerencia extranjera que marcaron el pensamiento del General de hombres libres.
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