Durante horas, el país vivió pendiente del encuentro disputado en el Estadio Azteca, de la capital mexicana, cuyo inicio comenzó más tarde de lo programado a causa de una tormenta eléctrica.
La espera prolongó la tensión entre los ecuatorianos, congregados frente a pantallas gigantes, restaurantes, bares y en sus hogares.
Cuando finalmente rodó el balón, la esperanza de seguir haciendo historia acompañó a una sorprendente selección que clasificó a la fase de eliminación directa, tras vencer 2-1 a Alemania.
Sin embargo, el conjunto mexicano impuso condiciones desde el inicio y terminó sellando la eliminación ecuatoriana.
En Quito, luego del primer gol de Julián Quiñonez en el minuto 22, el ambiente dejó de ser de alegría.
Los bocinazos y las banderas que horas antes llenaban avenidas y parques desaparecieron, pero los hinchas siguieron en silencio la continuación del duelo, que prosiguió con un marcador aún más desfavorable cuando Raúl Jiménez anotó el segundo tanto en el minuto 32.
El equipo dirigido por el argentino Sebastián Beccacece lució desconcentrado desde los primeros minutos y nunca logró mostrar el fútbol que le permitió superar la fase de grupos con la victoria frente a la tetracampeona Alemania.
En medio de críticas al director técnico y al desempeño de algunos jugadores, la eliminación dejó a Ecuador nuevamente a las puertas de avanzar más en un Mundial. arc/avr












