Los agentes, cuyos nombres se mantienen en reserva, tenían la misión de patrullar el barrio de Santa Mónica, pero en vez de recorrer las calles, aparcaron la patrulla y, en medio de la fría noche de la ciudad andina, reclinaron los asientos y se acomodaron para dormir.
En medio de la madrugada, fueron despertados por los hampones, que los encañonaron y golpearon y los despojaron de sus armas de reglamento y sus teléfonos móviles y se llevaron las llaves del vehículo, obviamente para no ser perseguidos.
De inmediato, la Policía Nacional inició la búsqueda de los delincuentes y, guiada por las cámaras públicas de vigilancia, detuvo a dos sospechosos que son sometidos a interrogatorios.
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