“Ha sido el mayor honor de mi vida profesional servir al pueblo de Puerto Rico y de los Estados Unidos como fiscal para el Distrito de Puerto Rico”, reveló sin exponer las razones para su inesperada decisión.
El funcionario estadounidense, que ha cosechado admiración en sectores del pueblo puertorriqueño por su empeño en combatir la corrupción pública, aseguró estar “muy orgulloso” del gran trabajo que la oficina ha logrado y que está seguro que continuará logrando.
“Debo expresar mi profundo agradecimiento a los dedicados abogados y al personal profesional de la Oficina del Fiscal Federal. Fui verdaderamente bendecido al haber trabajado con los mejores hombres y mujeres del Departamento”, añadió Muldrow en declaraciones escritas.
También mostró su profundo aprecio a la comunidad y “de tantas personas que me han expresado su agradecimiento a lo largo de los años”.
Afirmó que ha procurado ceñirse a la misión de la Fiscalía federal en Puerto Rico, la cual establece que la principal obligación de la sociedad es la justicia, y que el objetivo de la oficina es asegurar una administración de la justicia equitativa para las personas.
Entre los casos prominentes que atendió la fiscalía federal durante su mandato figuran varios alcaldes y diputados vinculados al anexionista Partido Nuevo Progresista (PNP), actualmente en el gobierno.
Además, el caso de la exgobernadora Wanda Vázquez Garced, por recibir dinero para su campaña del banquero ítalo-venezolano Julio Herrera Velutini, cuya hija Isabela “aportó” 3,5 millones de dólares al comité del presidente estadounidense Donald Trump.
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