Esta séptima intentona de echar abajo al ejecutivo de Lecornu surgió tras un agrio intercambio en la Asamblea Nacional (cámara baja) entre Lecornu y la presidenta del grupo ecologista, Cyrielle Chatelain, a propósito de los efectos de la canícula.
La discusión se agravó cuando el primer ministro rechazó las cifras supuestamente manejadas por los ecologistas de la muerte de 10 mil personas durante la ola de calor, lo cual calificó de exagerado y completamente falso, destacó el canal France 24.
Chatelain, quien aclaró que su formación nunca manejó ese monto y solo expresó temor por la posibilidad de una tragedia, amenazó con pedir responsabilidades al ejecutivo por la situación climática en el país.
Para esta ocasión, la dirigente ecologista indicó que el gobierno era responsable de agravar las “vulnerabilidades del país” frente al cambio climático y a los episodios de calor extremo, señaló la agencia AFP.
La bancada ecologista opina que el gobierno lo sabía, en alusión a una advertencia hecha hace dos años por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático sobre la gravedad del aumento de la frecuencia e intensidad de la canícula.
Firmada conjuntamente por 32 diputados ecologistas, 25 de La Francia Insumisa y uno integrado en el grupo del Partido Socialista, la moción necesitaría el apoyo de 289 diputados para derribar al Gobierno.
Hasta ahora, se ve como poco probable que la propuesta de los ecologistas pueda contar con el respaldo necesario cuando se someta a votación el próximo lunes.
Algunos políticos estiman que sería contraproducente echar abajo un ejecutivo en vísperas de una emergencia por la canícula, agravada en estos momentos por intensos incendios forestales en el sur del país, con dos mil bomberos movilizados.
car/to













