París, 3 jul (Prensa Latina) Francia vive hoy una jornada de reflexión antes de enfrentar mañana a Paraguay, convertido en “el asesino de grandes”, al eliminar de esta Copa del Mundo de fútbol al tetracampeón alemán.
Los suramericanos buscarán hacer lo mismo en el Lincold Financial Field de Filadelfia, en medio de una agobiante ola de calor y en una ciudad cuna del motivo de la celebración del 4 de julio: el 250 aniversario de la independencia norteamericana.
De su lado, Le Bleus intentarán una actuación mucho más decorosa que la de hace 28 años en el estadio Bollaert, cuando los albirrojos pusieron en aprietos a los locales en el partido jugado en Lens, en el norte francés.
Nadie quiere esperar esta vez un desenlace como el de aquella fecha, cuando después de 114 minutos de agónico partido, el defensor Laurent Blanc aprovechó un pase de cabeza del legendario David Trezeguet y acabó con el sufrimiento galo.
Ahora la inspiración vendrá del director técnico Didier Deschamps, protagonista de la primera copa del mundo ganada en casa por Les Bleus, para mantener la racha de tres goles por partido como lo hicieron ante Senegal, Irak, Noruega y Suecia.
¿Cómo combatir la inspiración albirroja?
Paraguay nada tiene que perder y otras generaciones de esa selección vieron a Francia como un contrario más, por lo que el equipo galo deberá emplearse a fondo y recordar siempre que las sorpresas aún no terminan en esta Copa del Mundo.
De hecho, la situación actual de hacer tres dianas en cada partido previo al tope con Paraguay recuerda mucho la existente en 1998, cuando Les Bleus también venía a Lens con tres goles por cada uno de los tres partidos jugados, recuerda France 24.
Por cierto, el gigante de casi dos metros de los albirrojos, Orlando Gill, podría convertirse en un factor incómodo para los azules. El guardameta paró dos disparos en la tanda de penales ante los teutones, quienes quedaron humillados en el césped.
De esa forma, los gritos de los parisinos en fan zone, bares, tabak y en los hogares frente a los televisores se espera que este sábado sean de alegría, en lugar de agonía.
Nadie quiere ver salir a otro grande antes de tiempo de esta Copa del Mundo, así que Deschamps deberá contribuir para hacer la magia, esta vez desde el banquillo.
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