Tras sumarse lo hecho contra Francia este sábado, partido en el que por cierto fue elegido como el Jugador Más Valioso (MVP) pese a la derrota, Gill llegó a 28 paradas, un récord para Mundiales.
Ya con su actuación ante Alemania Gill se convirtió en el primer arquero paraguayo elegido MVP en un partido de un Mundial, y no es poca cosa, porque antes existió un tipo llamado José Luis Chilavert.
Colegas de la talla del alemán Manuel Neuer y el belga Thibaut Courtois le enviaron mensajes felicitándolo por su gran Mundial.
Nadie en un mismo certamen había detenido tantos disparos rivales, y en su caso contra delanteros tan letales como el francés Kylian Mbappé, el alemán Kai Havertz y el turco Arda Guller, estrellas del firmamento futbolístico.
La historia del portero tiene también su encanto, porque siempre le costó todo un poco más pese a sus 1.98 metros de estatura que en teoría le abrirían muchas puertas.
En 2022 jugaba en la segunda división paraguaya y ante el nacimiento prematuro de su hijo Lautaro y la mala situación económica que atravesaba vendió recuerdos de su carrera, como su camiseta del Sudamericano sub-20 de Chile 2019.
Tras su heroica actuación contra Alemania, el comprador que le pagó 35 dólares en aquel momento apareció y quiere devolvérsela.
En 2024 ya estaba en un club relevante, el San Lorenzo de Argentina, pero no sumaba minutos por la falta de cupos para extranjeros y pasó un año en el equipo B.
No fue hasta el año pasado que fue subido al primer equipo, y logró mantener su arco en cero en 29 de los 59 partidos disputados.
Dos años atrás no teníamos ni para comer y hoy, gracias a Dios, tenemos hasta para compartir, aseveró recientemente su esposa, Melissa Ávalos.
Hoy puede volver con orgullo a su país, ostentando la más alta valoración entre los cancerberos, según las estadísticas oficiales de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA).
Sus 28 atajadas, 141 acciones positivas dentro del área y 124 fuera de ella superan ampliamente a los otros que más revuelo mediático alcanzaron: el curazoleño Eloy Room (21, 81 y 72) y el caboverdiano Vozinha (18, 136 y 102).
Ahora Gill se acordará de cuando la fatiga no logró convertirse en sombra implacable y sus actos repetidos, casi imperceptibles, tejieron la trama invisible del éxito en este viaje que no conoció la gloria inmediata.
Su actuación es un hermoso tributo a esa constancia, al alma que persiste cuando todo invita a rendirse y a la dignidad de continuar pese a las dudas y las sombras.
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