Por Carmen Esquivel
En declaraciones a Prensa Latina, expresó la presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP) que comparte el galardón con todas sus compañeras y compañeros, muchos de los cuales dejaron su vida en este largo camino.
El Premio, otorgado por el Instituto Nacional de Derechos Humanos, se entrega cada dos años a personas vivas que se hayan destacado por su aporte a la promoción, protección y defensa de las garantías fundamentales y la memoria histórica del país.
Nacida en la ciudad de Concepción en 1948, Alicia vino con su familia a la capital a los 14 años, donde trabajó en una empresa textil, participó en la actividad sindical y se unió a las Juventudes Comunistas.
Su esposo, Felipe Rivera Gajardo, fue asesinado por el régimen de Augusto Pinochet en 1986.
Durante décadas Alicia ha mantenido una lucha por la búsqueda de la verdad, la justicia y reparación para las víctimas de la dictadura (1973-1990) e impulsó diversas demandas contra responsables de delitos de lesa humanidad.
También participó activamente en el Plan Nacional de Búsqueda de los más de mil detenidos cuyo destino se desconoce hasta hoy.
A sus 78 años, aún encabeza las marchas por el Día Internacional de los Trabajadores, el Día de la Mujer y la defensa de los derechos humanos.
“Este premio significa mucho para mí en esta larga lucha contra la impunidad, pero también contra las injusticias sociales”, declaró a esta agencia.
La activista, quien pertenece a las filas del Partido Comunista, dijo estar emocionada por la gran cantidad de personas que la llamaron para felicitarla, entre ellas sus compañeros, miembros de organizaciones sociales, pero también jóvenes, estudiantes y trabajadores de la cultura.
Para mí este premio es un compromiso de seguir adelante, sobre todo con este gobierno que ha intentado retroceder en derechos humanos, declaró.
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