Ahmed, al intervenir ante la Cámara de Representantes del Pueblo (parlamento), pidió preservar los valores positivos de la Constitución al tiempo que modifican aquellas disposiciones que requieren reforma, sin perjudicar a nadie y respetando los derechos de todos para fortalecer la unidad.
«Lo fundamental es que este diálogo no se limita a corregir los errores de un partido gobernante pasajero; se trata, más bien, de resolver los desafíos nacionales profundamente arraigados que se han acumulado a lo largo de generaciones y de forjar un nuevo contrato social para una nueva Etiopía», aseveró.
Reiteró que esa iniciativa -basada en la deliberación, la consulta y la confianza mutua- es la única vía para ofrecer una respuesta duradera a la histórica cuestión de cómo podemos convivir.
Para hacer frente a la inestabilidad en diversas partes de Etiopía, el gobierno organizó más de cuatro foros de diálogo en los que participaron cientos de miles de personas, lo que constituyó el mayor proceso de construcción de consenso nacional en la historia del país, subrayó.
«La única manera de derrotar a los grupos armados y a los extremistas es mediante un diálogo fortalecido», enfatizó.
Por otra parte, el jefe de Gobierno declaró ante el parlamento que el Acuerdo de Pretoria no debe considerarse simplemente como un proceso de negociación ordinario, sino como una importante iniciativa de paz que arrojó resultados tangibles.
Ante todo, recalcó, constituyó un foro en el que los bandos vencedor y vencido se sentaron a dialogar en pie de igualdad.
Reconoció que, tras asegurarse la superioridad militar, el gobierno no solo negoció y firmó un acuerdo con la parte derrotada, sino que también demostró su compromiso con la paz al apoyar a las fuerzas armadas con una situación difícil.
«Para quienes se pregunten qué logró el acuerdo, cabe destacar como un gran éxito el establecimiento de la Administración Interina en la región de Tigray», acotó.
Asimismo, no menos de 60 mil combatientes se beneficiaron de los programas de desarme, desmovilización y reintegración, al tiempo que se liberaron numerosos prisioneros y detenidos.
El Acuerdo de Paz de Pretoria fue firmado el 2 de noviembre de 2022 entre el Gobierno de Etiopía y el Frente de Liberación Popular de Tigray, poniendo fin al conflicto armado de dos años en el norte del país.
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