A su arribo al istmo, el diplomático afirmó que su gestión estará enfocada en ampliar la comunicación y la coordinación entre ambos países, profundizar la amistad entre sus pueblos e impulsar nuevos avances en la cooperación práctica en diversas áreas, con beneficios para ambas naciones.
Zhang, quien se convertirá en el tercer embajador de Beijing en Panamá desde el establecimiento de relaciones diplomáticas en 2017, calificó de un «gran honor» asumir el cargo y expresó su disposición de trabajar junto al Gobierno panameño y distintos sectores de la sociedad.
Su llegada coincide con uno de los momentos de mayor tensión política entre ambos países.
El pasado 1 de julio, durante su informe anual ante la Asamblea Nacional (parlamento), el presidente de la República, José Raúl Mulino, anunció el envío de una comisión de alto nivel a China para abordar la creciente retención de buques con bandera panameña en puertos del gigante asiático, una situación que amenaza la posición del registro marítimo nacional en el Memorando de Entendimiento de Tokio (Tokyo MOU).
El mandatario señaló que su administración aspira a sostener una reunión al más alto nivel con las autoridades chinas para encontrar una solución diplomática a un problema que afecta a cientos de embarcaciones inscritas bajo la insignia nacional.
Aunque indicó que las retenciones muestran una tendencia a la baja, advirtió que el impacto acumulado podría incidir en la calificación internacional de la flota mercante panameña, considerada la mayor del mundo.
El anuncio coincidió con la reincorporación de Panamá a la Lista Blanca del Memorando de Entendimiento de París (Paris MOU), categoría que reconoce a los registros marítimos con mejores estándares internacionales de seguridad y cumplimiento.
Para el Ejecutivo, el retorno a la Lista Blanca fortalece la posición panameña al sostener que las recientes detenciones en puertos chinos responden a una situación específica y no al desempeño general del registro marítimo nacional.
La víspera, durante el Consejo 137 de la Organización Marítima Internacional (OMI), el nuevo embajador permanente de Estados Unidos ante ese organismo, Warren A. Stephens, utilizó el caso panameño para advertir sobre lo que Washington considera los riesgos de permitir que empresas vinculadas al Estado chino controlen infraestructura portuaria estratégica.
El representante de Washington hacía alusión así a los puertos de Balboa y Cristóbal, pese a que ambas terminales permanecen intervenidas por el Estado panameño desde marzo pasado.
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