Hoy, políticos de la oposición, medios independientes, sindicalistas del sector y figuras públicas critican duramente la firma ayer del contrato de concesión que formaliza la entrega de esa importante ruta fluvial, llave del comercio exterior argentino, al gigante belga Jan De Nul, en sociedad con la firma local Servimagnus.
Por la Hidrovía Paraná-Paraguay entran el 80 por ciento de los dólares por exportaciones de toda Argentina.
Su administración permite facturar entre 200 y 300 millones de dólares al año durante 25 años por el dragado y el balizamiento del río Paraná; la administración libertaria ahora vendió esa gallina de huevos de oro, dijo a Prensa Latina el líder gremial Oscar Verón.
No solo el Estado dejará de recibir ingresos necesarios –señaló- para resarcir las arcas, por ejemplo, para obras públicas o sustentar programas sociales, de salud, educación, sino que el dragado y profundización del lecho del río generará serios problemas ecológicos, advirtió Verón, quien es capitán de navío y referente del sector de vías navegables.
La proyección financiera de Jan De Nul-Servimagnus contempla ingresos estimados por 15 mil 660 millones a lo largo de los 25 años de explotación del servicio, con una opción de prórroga por un lustro adicional.
Medios de prensa coincidieron en calificar tal privatización de “otro capítulo de corrupción del gobierno”.
La adjudicación marca el cierre de un proceso iniciado en diciembre de 2025, cuando Milei y su equipo económico que encabeza Luis Caputo lanzaron una licitación nacional e internacional para seleccionar al operador encargado de operar la principal vía fluvial del país, clave para el comercio exterior argentino.
El grupo argentino Neuss figura como muy probable subcontratista del trabajo de dragado que hará Jan De Nul, para lo cual necesita muchas empresas que van a florecer aguas abajo.
Ahí están los hermanos Neuss, muy influyentes por su amistad con Santiago Caputo, que vienen ya construyendo un emporio eléctrico como no se forjaba en Argentina desde los años ’90, explicó el periodista Alejandro Bercovich en C5N.
El capitán de navío Verón reprochó que el proceso avanzara con serias falencias y genera preocupación entre especialistas, trabajadores y organizaciones ambientales.
“La verdad que da pena. Da pena, tristeza, para nosotros que hemos trabajado toda una vida en lo que es el dragado, la señalización y los estudios de los ríos”, afirmó.
Alertó que las objeciones no se limitan al aspecto administrativo de la licitación, sino que involucran cuestiones vinculadas al ambiente, la economía y la soberanía nacional. “Esta licitación adolece de tantas irregularidades, falencias y cosas inconclusas, no regularizadas, que recibe denuncias por todos lados”, sostuvo.
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