Según la nota del ente científico, los restos pertenecen a un reptil que habitó esa región en el período Pérmico, bautizado como Parasilvia alexandrae, y representa el ejemplar más grande conocido de su grupo.
La comunicación precisa que el hallazgo se realizó en 2024. Inicialmente, los paleontólogos encontraron dos dientes y una mandíbula inferior incompleta de un reptil desconocido y, en 2025, hallaron en el mismo lugar un premaxilar completo con dientes y un fragmento de cráneo.
La combinación de estos materiales permitió justificar la creación de un nuevo género y especie de dromasaurio. Estos animales pertenecen al grupo de los anomodontos, reptiles terápsidos herbívoros que habitaron el supercontinente Pangea durante el Pérmico, hace unos 260-254 millones de años, y que se consideran parientes lejanos de los ancestros de los mamíferos.
El cráneo de Parasilvia alexandrae alcanzaba los ocho centímetros de longitud, lo que la convierte en el dromasaurio más grande descubierto hasta la fecha.
Su sistema dental, especializado en cortar fibra vegetal, muestra similitudes con el grupo sudafricano de los Galechiridae, lo que llevó a los científicos a clasificarla dentro de esta familia.
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