Brasileñas catadoras de fruta nativa defienden territorio

Brasilia, 12 jul (Prensa Latina) Las catadoras de la fruta nativa mangaba, del estado brasileño de Sergipe, mantienen hoy una lucha para preservar su territorio tradicional frente al avance de la especulación inmobiliaria.

Dicho problema, apuntaron reportes de prensa, amenaza una actividad transmitida durante generaciones, la cual está relacionada con la posterior elaboración de jugos, helados y dulces a partir de dicho producto.

En la Reserva Extractivista Mangabeiras Uilson de Sá, en Aracaju, decenas de mujeres continúan recolectando el fruto símbolo de Sergipe, pese a la creciente presión urbanística sobre una de las últimas áreas donde sobrevive la práctica tradicional.

La mangaba, expuso agencia Brasil, constituye la principal fuente de ingresos para numerosas familias y forma parte de la identidad cultural de comunidades afrodescendientes que desde hace más de 80 años viven del extractivismo sostenible.

El trabajo de las catadoras fue reconocido en 2025 con el Premio Guardianas de la Sociobiodiversidad, otorgado por el Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático, en reconocimiento a la preservación del ecosistema y de los conocimientos tradicionales asociados a la recolección del fruto.

Sin embargo, las féminas denuncian que la expansión de condominios y otros emprendimientos urbanos reduce cada año las áreas de mangabeiras, para comprometer la biodiversidad y la continuidad de su modo de vida.

Durante la Quinta Fiesta de la Cosecha, recordó la referida fuente periodística, fue presentado el Plan de Manejo Popular de la reserva, elaborado por las propias extractivistas tras dos años de trabajo colectivo para establecer normas de uso, conservación y protección del territorio.

Las autoridades municipales anunciaron apoyo para construir un centro de procesamiento de la mangaba y aseguraron que intensificarán la vigilancia ambiental y las acciones destinadas a impedir nuevas invasiones del área protegida.

El Ministerio Público Federal también participó en la mediación entre la alcaldía de Aracaju y la asociación de catadoras para actualizar el decreto que regula la reserva extractivista, fortalecer la participación de la comunidad en su gestión y garantizar la protección de ese patrimonio ambiental y cultural.

Para las recolectoras, la defensa de las mangabeiras trasciende la conservación de un fruto nativo y representa la preservación de una forma de vida que combina generación de ingresos, protección ambiental y transmisión de saberes ancestrales.

oda/dsa

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