La decepción invadió enormemente a esa mágica localidad de estilo medieval en el suroriental departamento de Corrèze, azotado durante los últimos días por altas temperaturas, lo cual incidió en la decisión de dejarla fuera, explicó el canal de televisión France 24.
Collonges-la-Rouge (La colonia roja), de aspecto único por su color rojizo y construcciones al estilo medieval y visto como uno de los pueblos más hermosos del país, organiza festivales esperados por mucho tiempo por comerciantes para dar bienvenida a la fiesta del ciclismo.
Desde que el recorrido oficial fue presentado en otoño de 2025 en el Palacio de Congresos de París, el municipio preparaba por meses la llegada del Tour, un hecho que representaba una importante oportunidad de promoción turística y económica para sus apenas 478 habitantes.
La organización del Tour, Amaury Sport Organisation (ASO), anunció la víspera que la novena etapa, entre Malemort y Ussel, sería reducida de 185,5 kilómetros a 155,5 kilómetros, con unos 30 kilómetros menos que el recorrido inicial, destacó France 24.
Al parecer, ASO tuvo en cuenta que el Météo-France colocó a Corrèze en alerta roja por canícula, con temperaturas previstas entre 38 y 41 grados centígrados, consideradas peligrosas, tanto para los corredores como para el público.
La decisión es considerada histórica, pues es una de las pocas veces que el Tour de Francia modifica de forma tan significativa una etapa debido, exclusivamente, a condiciones meteorológicas extremas.
El objetivo principal fue reducir el tiempo de exposición de los ciclistas al calor intenso y garantizar que la prueba pudiera disputarse con un riesgo sanitario menor, pero para los 478 habitantes de la pequeña colonia para nada es una razón suficiente.
Para Collonges-la-Rouge, el impacto no es únicamente simbólico. El pueblo había organizado actividades, preparado dispositivos de acogida y esperaba una gran afluencia de visitantes, lo que habría generado importantes beneficios para hoteles, restaurantes y comercios locales.
La cancelación del paso del Tour supone la pérdida de una extraordinaria visibilidad internacional, al transmitirse la carrera en 190 países, de un evento que suele convertirse en un escaparate privilegiado para el patrimonio francés.
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