La iniciativa, respaldada con una inversión de 56,1 millones de dólares australianos, equivalente a unos 39 millones de dólares estadounidenses, busca modernizar los procesos fronterizos y agilizar el tránsito en los aeropuertos.
Al decir del ministro de Asuntos Internos, Tony Burke, la medida permitirá a los viajeros registrar sus datos y declaraciones aduaneras hasta tres días antes de su viaje, lo cual apunta a reducir tiempos de espera y trámites al aterrizar.
Según el ministro de Comercio y Turismo, Don Farrell, la digitalización de los procesos fronterizos será clave para manejar el aumento de visitantes previsto de cara a los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Brisbane 2032.
Con esta medida, Australia intenta proyectarse como un destino más accesible y moderno, reforzar su capacidad de gestión fronteriza y ofrecer una experiencia más fluida a los turistas internacionales.
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