La idea, denominada “Escucha su corazón”, fue presentada por el diputado del Partido Nacional Libertario, Cristóbal Urruticoechea, y cuenta con el apoyo de los Republicanos y Renovación Nacional.
El proyecto establece que el médico deberá ofrecer a la paciente escuchar los latidos cuando exista actividad cardíaca detectable. Si la mujer se opone, el profesional está obligado a negarse a hacer el procedimiento.
“Claramente es una forma de violencia obstétrica”, dijo Marcelo Ahumada, matrón, ecografista y jefe de carrera de la escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Santiago de Chile (Usach).
Ahumada consideró como “aberrante” obligarles a escuchar el corazón del feto, sobre todo cuando las personas se encuentran en un estado específico donde saben que ese embarazo no va a llegar a su fin.
La exministra de la Mujer Antonia Orellana y organizaciones civiles calificaron de “cruel” la iniciativa parlamentaria.
Denunció Orellana que el diputado Urruticoechea está siguiendo el guion de la ultraderecha colombiana y estadounidense al obligar a mujeres y niñas a escuchar el pulso del embrión.
“Ese acto más que estar contra el aborto, está contra la más mínima humanidad”, dijo.
Desde la agrupación Miles Chile, la abogada y directora ejecutiva, Javiera Canales, denunció que la estructura del articulado desnaturaliza por completo el principio de autonomía de las pacientes.
En Chile la interrupción voluntaria del embarazo está permitida solo en tres causales: peligro para la vida de la madre, inviabilidad fetal o en caso de que la gestación sea producida por una violación.
Para Javiera Canales, el proyecto presentado por los sectores conservadores en un chantaje y va en contra de la ley vigente hace nueve años.
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