Según cifras oficiales, entre enero y mayo las autoridades decomisaron cinco mil 424 armas de fuego, la cifra más alta para ese período en los últimos cuatro años y un incremento del 20,6 por ciento respecto al mismo lapso de 2025.
El aumento coincide con el hecho de que los primeros cinco meses de este año constituyen el segundo período con mayor número de muertes violentas desde que existen registros oficiales en el país.
De acuerdo con las estadísticas, en igual período de 2023 fueron decomisadas cuatro mil 574 armas, cifra que subió a cuatro mil 867 en 2024 y descendió a cuatro mil 497 durante 2025, considerado el año más violento de la historia reciente de Ecuador.
Las autoridades atribuyen buena parte de las incautaciones a operativos ejecutados en el contexto del denominado conflicto armado interno, declarado por el Gobierno para enfrentar a las organizaciones criminales.
Las pistolas y revólveres constituyen el armamento decomisado con mayor frecuencia, aunque los operativos también permitieron retirar fusiles de asalto, escopetas, subametralladoras y rifles de largo alcance.
La provincia costera de Guayas encabeza las estadísticas nacionales con mil 969 armas decomisadas, equivalente al 36,3 por ciento del total registrado en el país.
Le siguen Los Ríos, con 798 incautaciones; Manabí, con 517; El Oro, con 392, y Esmeraldas, con 353, territorios considerados estratégicos por las autoridades debido a su ubicación en corredores utilizados para el tráfico internacional de drogas.
En la región andina, Pichincha registró 336 decomisos durante el período analizado, mientras Santo Domingo de los Tsáchilas contabilizó 154 y Santa Elena, 102.
Desde enero de 2024, el presidente Daniel Noboa mantiene vigente la declaratoria de conflicto armado interno contra las bandas criminales, catalogadas como terroristas, estrategia cuestionada por organizaciones de derechos humanos que, según afirman, no ha logrado frenar los hechos violentos.
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