“Era una buena persona. Era callado y reservado. Trabajaba duro para mantener a su esposa y a una hija de tres años. Solo pedimos justicia para su familia. Fue duro ver a su esposa sentada ahí, simplemente llorando y gritando”, dijo un vecino de la víctima citado en medios locales.
Tras el incidente, ocurrido la mañana de este lunes durante una operación de control migratorio, la senadora republicana Susan Collins pidió una investigación exhaustiva e imparcial, en un mensaje que publicó en X.
Por su parte, Juan Proaño, director ejecutivo de la League of United Latin American Citizens, advirtió que esta fue “otra tragedia sin sentido” y afirmó que los agentes federales «nunca estuvieron en peligro», pero se utilizaron “las mismas tácticas, las mismas excusas. Estamos cansados de escucharlas”.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) justificó los disparos del agente “por temor a la seguridad pública” cuando Guerrero “intentó huir del lugar” en un vehículo.
La balacera se produjo días después de otro hecho similar en el cual perdió la vida el inmigrante Lorenzo Salgado Araujo en Houston, Texas, mientras se realizaba un control de tráfico.
Ambos sucesos, podrían suponer el desafío más grave para el secretario del DHS, Markwayne Mullin, estrenado en el puesto en marzo y cuyo ascenso, en parte, fue consecuencia de las críticas a su predecesora, Kristi Noem, por su gestión de dos tiroteos en Minneapolis en enero de este año, en el que fallecieron los ciudadanos estadounidenses Renee Good y Alex Pretti.
En su audiencia de confirmación, Mullin expresó que uno de sus principales objetivos era tratar de evitar que el ICE apareciera en los titulares de noticias casi a diario.
Maine es un estado ubicado en la región Noreste del país, división Nueva Inglaterra.
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