La comunicación se realizó tras el encuentro de Bakánov con el jefe de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA, por sus siglas en inglés), Jared Isaacman, en el cosmódromo de Baikanur, una vez realizado el despegue exitoso de la nave espacial Soyuz MS-29.
«Acordamos tres puntos principales. El primero es prorrogar la operación conjunta de la EEI hasta 2030», declaró Bakánov en una rueda de prensa tras el acoplamiento de la nave espacial tripulada Soyuz MS-29 a la estación espacial.
Igualmente anunció que «se seguirán realizando vuelos cruzados similares con tripulaciones de astronautas rusos y de la NASA», aunque señaló que es difícil precisar cuándo se firmará el documento legal formal correspondiente.
Un cohete portador Soyuz-2.1a con la nave Soyuz MS-29 despegó este martes desde el cosmódromo de Baikonur con destino a la EEI, con dos rusos y un estadounidenses a bordo.
Roscosmos y la NASA firmaron en 2022 un acuerdo sobre vuelos cruzados (o vuelos con tripulación integrada). Ya se han firmado tres anexos que lo extienden.
Estos vuelos son necesarios para garantizar que, en caso de emergencia o cambios de horario, al menos un cosmonauta ruso y al menos un astronauta estadounidense estén presentes en la EEI para apoyar las operaciones de los segmentos ruso y estadounidense.
La EEI, cuya construcción en órbita comenzó en 1998, fue diseñada originalmente para operar durante 15 años; su vida útil se ha extendido varias veces desde entonces.
El año pasado, Rusia y Estados Unidos acordaron operar la EEI hasta 2028 y trabajar conjuntamente en su desorbitación para 2030.
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