“Me encuentro visitando a mi señor padre, que por circunstancias de salud ha tenido que ser internado”, declaró la víspera ante la prensa el mandatario, Rodrigo Paz, durante su visita al centro hospitalario.
Explicó el jefe de Estado que su progenitor, de 87 años, presenta una afección en la columna vertebral que le genera dificultades de movilidad, aunque aclaró que no se trata de una parálisis.
“En palabras sencillas -explicó el dignatario-, tiene, fuera de lo normal de un hombre de 87 años, un problema de columna que le está generando una suerte de inmovilización, no parálisis, pero sí inmovilización”.
Agregó Paz que esta situación médica requiere un tratamiento orientado a recuperar su movilidad y evitar complicaciones derivadas de la falta de movimiento.
Reconoció y agradeció, asimismo, la atención brindada por el centro hospitalario Las Américas, del departamento de Santa Cruz, y afirmó que los primeros diagnósticos fueron favorables.
Paz recordó que su padre atravesó a lo largo de su vida diferentes momentos difíciles y destacó su trayectoria vinculada a la historia democrática del país.
“Este hombre ha caído de aviones, ha caído de caballos, ha salido de entrada de cárceles, ha sufrido persecución, tortura. Es un hombre que su cuerpo está registrado (por) parte de la historia de la construcción de la democracia”, sostuvo.
“Quiero agradecer al país y, a través de ustedes, agradecer una serie de mensajes que se han dado. Estamos en una actitud absolutamente positiva en todos los aspectos”, concluyó el mandatario.
Muchos bolivianos recuerdan hoy con orgullo la valentía política que mostró el expresidente Paz Zamora en agosto de 1993, cuando pese a la existencia de un bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, invitó al líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, a que visitara a Bolivia.
Quienes peinan canas evocan con admiración cómo El Prado, donde estaba el hotel en el cual se alojó el héroe cubano, se llenó de gente que saludaba al ilustre visitante, quien también fue ovacionado en el Parlamento y en el Palacio de Gobierno durante la fiesta de despedida como presidente de Paz Zamora.
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